Por qué ciertas rutinas nos protegen del COVID-19


POR QUÉ CIERTAS RUTINAS NOS PROTEGEN DEL CORONAVIRUS COVID-19

Desde que inició la pandemia por COVID 19, continuamente escuchamos sobre el uso de elementos de protección personal para evitar el contagio y la propagación del virus. Los más recomendados y utilizados durante esta crisis por la población en general, para evitar la infección son el lavado de manos y el tapabocas. Otras prácticas aconsejadas son la limpieza de superficies y uso de guantes. Fuera de la casa, el lavado de manos con agua y jabón de manera correcta y continua es la más importante de todas las propuestas; se sugiere el uso de gel antibacterial o alcohol de manera opcional cuando no disponemos de un lavamanos. Por último, el aislamiento social o distanciamiento físico, considerada estrategia vital para evitar la diseminación del virus.

Los llamados elementos de protección personal, desde hace varias décadas se han tenido en cuenta como métodos de barrera física para evitar la aparición de lesiones de todo tipo o para impedir contagios o infecciones en los diferentes escenarios laborales. En la mayoría de países se reglamenta su uso de manera obligatoria en el ejercicio de algunas actividades y de igual manera su elaboración debe cumplir con normas de fabricación para que puedan desempeñar su función de protección. Los elementos de protección o seguridad personal utilizados en salud ocupacional son los tapabocas de baja o alta eficiencia, guantes para uso en salud, labores de aseo y/o industriales, calzado especial, gorros o cascos, protectores auditivos, protectores oculares, vestidos o petos de protección fabricados con tejidos de diferentes texturas según el tipo de exposición. Estos protectores se utilizan en todos los ambientes de trabajo que impliquen peligro como cuando se tiene contacto con sustancias irritantes, tóxicas, traumáticas, infecciosas o dañinas en algún grado, requisitos tenidos en cuenta a nivel industrial (farmacéutica, textil, pinturas, automotriz, química, etc.) o en ocupaciones en las que se participa en construcción, aseo y actividades de la salud, entre otras. La mayoría de estos elementos de protección son fabricados para reutilizar, excepto en los casos en que la exposición se relaciona contra elementos o microorganismos infecciosos que atentan contra la vida del usuario, en estos casos son desechables o para usar solo una vez.
En el caso del personal de salud, especialmente los que trabajan en unidades de cuidado intensivo o en las zonas de atención a los pacientes afectados con el COVID 19, los elementos de protección personal  deben cumplir una normatividad estricta de bioseguridad en cuanto a su manufactura y uso. Solo se hará referencia a alguno de ellos, pues no es la intensión describirlos en esta breve ilustración. 

El lavado de manos podría considerarse el principal método de protección. Esta técnica se utiliza en medicina hace mas de 1 siglo, cuando accidentalmente se descubrió que el lavado de manos evitaba o disminuía la aparición de infecciones y complicaciones en las parturientas. El uso de jabón durante el lavado de manos, hace que los microorganismos (bacterias, virus, hongos, parásitos) presentes en la piel y uñas, disminuyan su tensión superficial y “resbalen”. De ahí la importancia que se realice de manera correcta con abundante agua y jabón durante suficiente tiempo. La técnica adecuada de lavado de manos la promueve la OMS desde hace varios años y es requisito fundamental en los protocolos de bioseguridad de consultorios, clínicas y todo centro de atención médica. Actualmente encontramos gráficos en todos los baños de uso público (gimnasios, centros comerciales, restaurantes, etc.), que muestran cada paso y, debido a la pandemia todos los medios de comunicación  promueven y explican la manera apropiada de realizarla.

En el caso de esta pandemia, los tapabocas, considerados como equipo de protección personal tienen
una acción muy importante, la de evitar que un individuo que pueda tener el virus consiga infectar a otra persona. Este mecanismo de transmisión se produce porque el virus que es microscópico, o sea, extremadamente diminuto, invisible al ojo humano (mide alrededor de 80 y 220 nm de diámetro) se expele o arroja por la persona infectada cuando habla, estornuda o tose, a través de gotas minúsculas de saliva que normalmente no vemos cuando estamos conversando con otra persona. Los tapabocas actúan como barrera física impidiendo que esas goticas de saliva lleguen a otras personas, por esta razón para que cumplan con esta función deben usarse cubriendo completamente la nariz y boca. Algunos malos hábitos que se deben evitar durante su uso es removerlos mientras se habla y/o utilizarlo intermitentemete guardándolo en bolsillo o ubicarlo en cabeza, barbilla o cuello.
Por su acción de barrera y por atrapar esas goticas de saliva, se contaminan y por eso solo  se utilizan una vez y se deben botar cuando se retiran de cara. La manera correcta de retirarlo  es a partir de los cauchos o tiras. Una vez desechado, se debe lavar manos.
El personal de salud utiliza 2 tipos de tapabocas, los convencionales fabricados con  material desechable para uso quirúrgico (medicina y odontología), que evitan las salpicaduras y los tapabocas de alta eficiencia (filtro N95) utilizados en casos de exposición a microorganismos virulentos, los cuales son fabricados con materiales de tejido especial y filtros que evitan el paso en doble sentido de las secreciones, tanto de la fuente de infección como del personal de salud que lo utiliza. Ambos tipos de tapabocas son desechables. El recomendado para uso por la comunidad, o sea, no pertenecientes al personal de salud, es el tapabocas convencional.
El tapabocas, debido a la pandemia, ha sido clasificado por el Invima (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos) como dispositivo médico vital, pero para que cumpla su función deben acatar unas normas. El tapabocas convencional debe fabricarse bajo condiciones técnico sanitarias expedido por el Invima y el tipo N95 debe cumplir con certificación de las normas de fabricación (estándar NIOSH -Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional). 
Vale la pena mencionar, que para el personal médico y de salud en este momento se recomienda el tapabocas de mayor eficiencia (N95) que actúa en doble sentido para evitar contagiar y contagiarse.
Los guantes son elementos de protección, fabricados en diferentes materiales (látex, vinilo, nitrilo, etc.), cumplen una función de barrera microbiana, evitan el contacto directo de la piel de las manos con contaminantes externos como secreciones, microrganismos, superficies contaminadas con cualquier tipo de sustancias, etc.. Como todo dispositivo médico deben cumplir unos requisitos de fabricación para su uso. Todos los guantes usados en medicina son desechables, sean estériles o no. En la vida diaria, al individuo común, los protege del contacto con superficies o elementos contaminados, teniendo en cuenta que mientras se usan siempre se debe evitar tocar la cara o comer con ellos, sobre todo si los ha estado utilizando previamente. Deben botarse una vez se quiten y lavarse manos.

Los anteojos y/o caretas, se utilizan con la finalidad de evitar la llegada de secreciones contaminadas emitidas por el paciente a la cara y mucosas (ojos, nariz, boca) del personal médico y de salud, especialmente en áreas de urgencia, cirugía, zonas con pacientes contagiados con enfermedades altamente infecciosas. Estas secreciones, tienen un alto contenido de bacterias o virus, algunos más virulentos que otros. En este momento, como medida de bioseguridad, su uso debe ser obligatorio por  el personal de salud expuesto  a nivel hospitalario y hacer parte de sus elementos de protección. Su fabricación debe cumplir con las normas para que cumpla  su propósito de seguridad.

Existen productos químicos que se utilizan para la limpieza de superficies, instrumental, equipos , etc.. Estos deben seguir un protocolo de inactivación del microorganismo, limpieza y esterilización según el tipo de equipo o instrumento, descritos en las normas de bioseguridad de cada prestador.
En casa, los productos que se prefiera utilizar serán más o menos potentes, de acuerdo a su característica química. Los reconocidos con mayor efectividad para uso en las superficies contra el covid-19 (con paños de fibra o trapeadores) son el alcohol al 70%, el peróxido de hidrógeno y el hipoclorito de sodio 0.1% (se prepara diluyendo en 1 litro de agua 10 cc de hipoclorito al 5%). Estos productos químicos se deben manipular con prudencia usando guantes, para tal oficio, para evitar lesiones en piel y en ambientes bien ventilados para evitar irritaciones  de la mucosa respiratoria. Por tanto, se debe ser muy cauto en la preparación, uso y almacenamiento de este tipo de sustancias para evitar intoxicaciones y/o accidentes. Siempre deben mantenerse lejos del alcance de los niños y nunca envasar en un recipiente que impida su identificación y/o se preste a confusiones. En caso de preparar diluciones, estas se deben almacenar debidamente marcados                                                                                                                              Las superficies que se debe priorizar su limpieza y desinfección son las que permanentemente se usan como las manijas de puertas, taza de inodoro, llaves de agua, superficies de mesa, escritorios, superficies de apoyo, interruptores de la luz, celulares, teclados de computadores, entre otros.  

También se ha reconocido la labilidad o fragilidad del virus al ser sometido a temperaturas iguales o superiores a los 90oC, por lo cual se sugiere el lavado de prendas posiblemente contaminadas a altas temperaturas junto con el detergente para ropa preferido.
Debido a que puede mantenerse en el ambiente durante varias horas, se aconseja conservar buena ventilación en todas las áreas del hogar, oficinas o áreas de trabajo, abriendo las ventanas, maniobra que además, permite la buena ventilación de estas zonas cuando han sido sometidas a limpieza con los químicos ya mencionados, siendo algunos de ellos agresivos a las mucosas respiratorias al expeler vapores durante su uso, en especial si no se prepara la dilución apropiada, como ocurre con el  hipoclorito de sodio.

Para todos los casos de limpieza y desinfección se recomienda el uso de utensilios desechables, para poder descartar una vez se termine la labor de aseo. Si se usan elementos reutilizables, estos deben ser sometidos a una profunda limpieza con agua y jabón y luego aplicar la desinfección con los productos ya mencionados.


Todos estos principios de uso de elementos de protección personal se han tenido en cuenta en medicina desde hace muchos años para evitar el contagio o infecciones, para atenciones, manipulaciones o procedimientos. Técnicas que se mantienen y perfeccionan cada vez más bajo estrictas normas de bioseguridad.

Guardar la distancia física/social, se considera una manera de evitar el contacto de las secreciones
respiratorias de otras personas (saliva, flemas), puesto que estas salen expulsadas alrededor de un metro cuando se habla y hasta 4 metros cuando se tose o estornuda, motivo por el cual se aconseja taparse la boca con pañuelo desechable o pliegue del codo (costumbre o norma social que se perdió hace muchos años). Es por eso que la distancia recomendada entre individuos en la calle es mínimo de 1,5 mts. Por la misma razón, se sugiere evitar el saludo dando la mano,  besos,  ni abrazos. Esta propuesta se considera vital para evitar la propagación del virus.

Todas las recomendaciones, en cuanto al uso de elementos de protección personal, de aseo, de elementos de limpieza, ventilación y la distancia física/social, cumplen suficientes criterios científicos que explican por qué el guardar este tipo de sugerencias se convierten en importantes barreras físicas y químicas, que nos protegen de manera eficiente. En ese sentido, la combinación de todas estas herramientas es fundamental para que se magnifique su eficacia. Además, su uso rutinario puede convertirse en la diferencia entre adquirir o no la enfermedad que produce el COVID 19 conocida como Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS por sus siglas en ingles), la cual puede llevar a la muerte de una manera agonizante.

Finalmente, teniendo el conociendo de por qué se recomienda mantener estas rutinas diariamente, usar estos elementos de protección y guardar unas directrices nos protegen y pueden evitar que nos contagiemos con este coronavirus llamado COVID-19, tomemos conciencia, seamos responsables y aprovechemos que contamos con una variedad de armas o métodos de protección que nos pueden salvaguardar. 

La prevención del contagio y su propagación comienza por cada uno de nosotros.

SILVIA CADENA LUNA
Medica cirujana de la Universidad Metropolitana
Especialista



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